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TODO LO QUE LA ESCRITURA PUEDE HACER POR TI Y AUN NO SABES 😉

Pocas cosas son tan sencillas como coger papel y boli y ponerse a escribir y sin embargo ¿por qué no lo hacemos? O, aun sabiendo lo bien que nos hace sentir luego ¿por qué nos cuesta tanto ponernos a ello?

La escritura tiene un poder liberador y sanador si se utiliza bien y voy a explicarte cómo hacerlo.

Que la escritura puede ser terapéutica lo habrás escuchado ya algunas veces.

Y bien, no es magia, tiene sentido y existen numerosos estudios que avalan lo que la escritura puede hacer por su sistema inmunológico.

Quizás el estudio más destacado es el el Doctor Pennebaker en 1986 que realizó con dos grupos de alumnos en la Universidad de Texas.

Al grupo experimental le dio la consigna de escribir unos 15-20 minutos al día sobre algo que les preocupara, que consideraran un problema o les causara estrés. Y al grupo control que escribieran durante ese mismo tiempo pero sobre cosas banales, del día a día.

Al principio el grupo experimental manifestó haber sentido tristeza, lo que suele ocurrir cuando se inicia este tipo de práctica, sin embargo una vez concluida esta fase inicial mejora su estado.

Pennebaker hizo una prueba de análisis de sangre en los estudiantes y descubrió que el grupo experimental tenía su sistema inmunológico más fuerte al haber aumentado su nivel de linfocitos T en sangre, frente al grupo control. Esto derivó en que durante los 6 siguientes meses los alumnos del grupo experimental tuvieron menos necesidad de consultas médicas, frente al grupo control. 

Hay otros investigadores que han evaluado el efecto de este tipo de escritura sobre afecciones como la artritis, el asma, las migrañas e incluso el cáncer.

Por ejemplo, en un experimento realizado en Kansas sobre mujeres con cáncer de mama que habían ejercitado la escritura expresiva se observó que meses después experimentaron menos síntomas problemáticos y necesitaron menos citas médicas en comparación con otras mujeres que no lo habían hecho.

Pero ¿de dónde viene el efecto sanador?

A priori se pensaba que de la catarsis al compartir sentimientos y pensamientos muy profundos pero Pennebaker empezó a examinar con detenimiento el lenguaje de las personas que practicaban este tipo de escritura y detectó que hay ciertos tipos de palabras que las personas iban cambiando a medida que las sesiones del experimento iban avanzando.

Por ejemplo, las frases que aceleraban el proceso de curación incluían el pronombre “yo” aunque más adelante incluían “el” o “ella”, lo cual indica que las personas empezaban a ver el asunto desde otras perspectivas.

Otra palabra significativa es “por que” ya que con esto la persona estaba colocando en contexto el suceso, tratando de explicarlo.

La conclusión de Pennebaker es que el simple hecho de etiquetar tus sentimientos y colocarlos en una historia genera un efecto positivo en el sistema inmunológico.

Hay otros aspectos a tener en cuenta, por ejemplo, que la escritura si se hace de manera manual hace que conecten mejor los dos hemisferios cerebrales y así pueden surgir de una forma más fluida emociones y sentimientos.

En mi página de Instagram voy dando tipa de escritura expresiva y consejos.

Si bien es cierto que la escritura funciona mejor en unas personas que en otras ya que además hay que tener una disciplina para sentarse a escribir un rato cada día.

También es remarcable que las investigaciones han demostrado que la escritura tiene un efecto más a corto y medio plazo. o sea que este tipo de práctica no potencia tu sistema inmunológico para siempre pero si lo haces de una manera más o menos continuada puede tener unos beneficios muy buenos en tu salud en general y en tu autoconcepto.

¿Quieres probarlo? Únete a mi Taller de Escritura salvaje.

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