01 Dic 🤍 Cuando te sientes infravalorada en tu trabajo (y cómo no olvidar quién eres)
No siempre se nota desde fuera.
Cumples con tu parte. A veces más. Te esfuerzas, propones, apoyas, sostienes.
Pero por dentro, algo se va desgastando.
Un gesto que no llega.
Un reconocimiento que nunca aparece.
Una idea tuya que otra persona presenta como suya…
Y tú te quedas con esa sensación incómoda, conocida: la de no ser vista.
El silencio que duele
No es necesario que alguien te diga que no vales. A veces, la forma más sutil de desvalorizar a alguien es la indiferencia.
No mirarte.
No escucharte.
No darte crédito.
Y eso, a lo largo del tiempo, va haciendo mella.
Empiezas a dudar de ti.
A sentir que tal vez no estás aportando tanto.
Que quizás no tienes tanto que decir.
Que mejor callar.
Pero en el fondo… tú sabes que no es cierto.
Solo que lo has olvidado.
O que ya no te atreves a recordarlo sola.
Recuperar la voz interior
Cuando el entorno no te refleja, la escritura puede ser un espejo.
Uno que no distorsiona.
Uno que te muestra tu verdad sin filtros ni dependencias.
Te invito a escribir esto, cuando sientas que no te valoran:
“Esto es lo que he aportado, aunque nadie lo haya dicho en voz alta…”
“Esto es lo que sé hacer bien, aunque lo hayan pasado por alto.”
“Esta es mi manera de cuidar, sostener o liderar… aunque no tenga medalla.”
Y mientras escribes, quizás sientas rabia.
O tristeza.
O una mezcla de las dos.
Déjalas salir.
Escribir es también liberar lo que duele cuando no tiene otro espacio para expresarse.
El coaching como lugar de revalidación
En los procesos de coaching, muchas veces trabajamos esto: volver a ver lo que ya está en ti.
Ponerle nombre a tu valor. A tu manera de estar en el mundo laboral.
Reconstruir tu autoestima profesional desde dentro, no desde el reflejo que te devuelven los demás.
Porque aunque el reconocimiento externo es importante, no puede ser tu única fuente de valor.
Tu voz, tu mirada, tu forma de hacer las cosas… ya son valiosas.
No necesitan que nadie las apruebe para ser reales.
Elegir no apagarte
Sentirte infravalorada no significa que no valgas.
Significa que estás en un entorno que quizás no sabe mirar.
O que tú has aprendido a ponerte en segundo plano por costumbre o protección.
Pero puedes elegir algo distinto.
Puedes empezar por recordarte a ti misma quién eres.
Y desde ahí, decidir qué necesitas: poner límites, cambiar de equipo, buscar aliados, o incluso abrir nuevos caminos.
Pero sobre todo, puedes prometerte no volver a abandonarte.
Ni por caer bien.
Ni por encajar.
Ni por miedo a molestar.
Si algo de esto resuena contigo, te animo a escribirte una carta.
Una carta donde tú misma te reconozcas.
Donde tú misma digas todo lo que has callado.
Y si necesitas apoyo para sostener esa escritura, ese proceso, ese cambio… aquí estoy.
Tu valor no depende de lo que ven los demás.
Depende de lo que tú te atreves a honrar en ti. 🌱
¿Te gustaría hablarlo personalmente conmigo en una sesión gratuita de valoración? Haz clic aquí.
Y si quieres seguir buscando inspiración para dar pasos en tu carrera laboral creo que te encantará leer el artículo: Del miedo a la acción: cómo superar el miedo al cambio laboral y dar el siguiente paso.
No Comments